La exposición “La mujer que habito”,
realizada por Lorena Cordero se presenta en el Centro Cultural Itchimbía,
mediante las imágenes ella busca fusionar la fotografía, la moda de alta
costura, la escritura y el performance, con lo que expresa e impacta las historias
detrás de cada fotografía.
En las obras mediante el retrato se
representan figuras femeninas que históricamente fueron importantes, pero
también se presentan algunas que han sido poco mencionadas o casi nulas para
las personas, por lo tanto, en las fotografías se les hace un reconocimiento y
a la vez busca impactar en el desconocimiento de las personas.
El proyecto nace al inspirarse de sus series fotográficas “Su Majestad la Reina” y “Aura”, con la cuales empieza su recorrido por los retratos femeninos, ahora con “La mujer que habito” también empieza un descubrimiento personal, puesto que ella empieza a cuestionarse conceptos preconcebidos como la equidad, libertad, discursos y, sobre todo plantea que el público se cuestione al ubicar a esas figuras femeninas en un contexto actual, preguntándose sobre el desarrollo y el cambio que existe en la actualidad o la poca evolución que tienen sobre temas que son importantes para las mujeres.
Lorena complementa las imágenes con historias y cartas hechas por ella, desde su intimidad, para compartir sus sentimientos y experiencias al realizar las fotografías, pero a la vez mediante las historias se refleja sus pasos para enfrentarse a sí misma y sanar aquello que se quedó a medias.
El juego que existe con la luz en
las fotografías es el detalle que más me gusta, pero siento que en algunas
fotos no llego a encontrar esa aura de poder femenino, pero a la vez la
oscuridad y la curiosidad que esta genera es interesante.
La parte más atractiva de la exposición fue poder ver de cerca algunos de los vestuarios que fueron utilizados en las fotografías, ya que verlos de cerca fue cada detalle de los vestuarios fue impresionante para mí, por otro lado, la luz amarilla utilizada en la exposición me pareció poco útil, ya que sentí que no había ningún efecto interesante en su uso.
Pero lo que me impacto de la obra,
fue sentir ese poder femenino que es necesario conocer y reconocer, pero a la
vez el llegar a conocer el trabajo de Laura Cordero fue inspirador, ya que era
una fotógrafa que no conocía y el ver el poder en su obra es un reflejo de lo
que en algún momento espero ser.