El vulnerar el derecho de libertad de expresión, los
asesinatos a periodistas y comunicadores sociales no solo daña a la víctima,
sino que también producen daños colaterales en su familia y en la sociedad,
esto acompañado de ineficientes investigaciones y el constante aumento de casos
similares, lo cual lleva a la sociedad a privarse y que los periodistas,
redactores, fotógrafos, editores y todo el que sea parte de un equipo de
comunicación esté en peligro y, por lo tanto se empiece a fomentar la autocensura.
José Luis Cabezas fue un fotógrafo argentino destacado por
su papel en la revista “Noticias”, ya que su paso por la revista fue muy
importante al lograr tomar fotografías del empresario argentino más poderoso de
los 90, Yabrán, el cual poca gente reconocía físicamente por su negativa al
dejarse tomar fotografías para las entrevistas, pero Cabezas también participó
en la nota titulada “La maldita policía”, la cual iba dirigida a la policía
bonaerense, estas portadas hicieron que alguien se sienta atacado siendo este
el detonante para lo que sucede la madrugada del 25 de enero de 1997, a los 35
años Cabezas es secuestrado y asesinado para después ser incinerado en su
carro.
Este suceso fue importante para la sociedad argentina y desde ese momento empezaron a levantarse para exigir justicia para el reportero gráfico José Luis Cabezas, lo que pedía la sociedad era cero impunidad y que no se olviden de Cabezas, esto llevo a la justicia a buscar culpables, los cuales fueron condenados después de una larga investigación de caso, la cual estuvo llena de tropiezos, ya que entre los participantes del asesinato se encontraban personas que pertenecían a la policía.
Este caso argentino es uno más de los tantos que existen
Latinoamérica, ya que, debido a la corrupción, el crimen organizado, la
carencia de la justicia y muchos otros problemas han llegado a poner en peligro
a los que buscan comunicar en países donde su trabajo los acorrala
constantemente a estar entre la vida y la muerte. Por ello, casos como el de
cabezas son cercanos, como el que vivió Ecuador en 2018, cuando tres
periodistas del diario “El comercio” fueron secuestrados y posteriormente
asesinados por disidentes de las FARC, estos hechos son constantes y solo
muestran la falta de derechos de libertad de expresión que existe, la falta de
seguridad y sobre todo deja ver un lado bochornoso de los gobiernos que no
pueden manejar la situación. En los dos hechos, los comunicadores estaban
ejerciendo su trabajo, pero debido a información que “no debían conocer”,
diferentes tipos de poderes que amedrentaban y corrupción llevan a que los
comunicadores pasen por temas de autocensura, amenazas, desaparición forzada y
en los peores casos al homicidio.
Cabeza sabia como
hacer su trabajo, él siempre quería ir más lejos con responsabilidad sobre lo
que hacía, Cabezas con el tiempo había encontrado un estilo que lo
caracterizaba y a la vez vio la fuerza de los retratos que emanaban de sus
fotografías, el comprendió como tenía que contar las historias en cada una de
sus fotografías, se entendía que era lo que buscaba. El poder que había en las
imágenes era importante para él y es por eso que lo lleva a estar en la mira de
las personas incorrectas, ya que la gente veía a través de las fotografías de
Cabezas y lograban reconocer el mensaje que quería transmitir, era alguien que
fue importante para el fotoperiodismo y la comunicación de la verdad.
El caso Cabezas fue prácticamente inspeccionado por toda la
sociedad argentina, puesto que esperaban una investigación adecuada, por el
gran foco público el caso fue politizado, ya que, al estar en un momento
decisivo para la política argentina, los gobernantes y aspirantes a políticos
buscaban desprenderse de las sospechas sobre alguna participación, la
politización de caso les llevo a un punto en el que no podían ni siquiera
reconocer quienes eran realmente los participantes de asesinato, pero a la vez
ayudo a que el caso no se quedara en el olvido debido a la presión que existía.
El proceso de investigación fue difícil para los familiares de Cabezas, ya que como lo mencione, el caso llevo a que todo el país se movilizara en busca de justicia, y en cada una de las marchas que se realizaban participaban los padres y la esposa de Cabezas, los cuales cada vez se veían más agotados ante los constantes discursos de las personas que decían tener la razón con respecto a quien era o no era el actor principal de los hechos, su familia solo buscaba una justicia honesta y con una sentencia que respetara y honrará lo que fue en vida José Luis Cabezas.
Los daños no solo se vieron reflejados en la familia de
Cabezas, sino que afecto a toda la comunidad de comunicadores, quienes se
mantenían de pie buscando justica para Cabezas, pero a la vez vivían en
constante miedo de terminar igual, ya que ante la falta de seguridad y el miedo
a la propia policía los hacía sentir inseguros de su trabajo, porque en el caso
de Cabezas y en muchos otros donde la policía también forma parte de un delito,
las sentencias suelen ser una fachada para que la sociedad crea que se hizo
justicia, pero tiempo después las sentencias llegan a ser reducidas de forma
incoherente.
Por ello, se puede llegar a comprender el caso de Cabezas
como un punto de inflexión de la sociedad argentina, ya que lograron unirse más
que nunca para buscar justicia, justicia que fue ridiculizada años después al
dejar libres a los responsables del crimen mediante una reducción de su
sentencia, pero que hasta el momento la sociedad reconoce y no se olvida José
Luis Cabezas, el cual actualmente sigue siendo un personaje importante de la
historia de Argentina.
Con esto, también debemos de estar conscientes de la
actualidad, puesto que en Latinoamérica sigue siendo una noticia constante el
riesgo por el que pasan los comunicadores o su entorno, que también se ve
afectado debido a las amenazas constantes que llegan a recibir, donde los
gobiernos o políticos no quieren dar la cara ante los constantes pedidos de
ayuda y protección para la población de comunicadores, debilitando la
comunicación y la falta de investigación de la verdad de los medios para la
sociedad.


